El título de hoy no es casual. Hemos preparado una tortilla de patata con Laura Gispert, fundadora de Manda Huevos y nos ha enseñado algún truquillo para que quede… rica rica.
UN ORIGEN, TRES TEORÍAS
Creemos que el gusto por la tortilla de patata es algo casi universal. Pero, ¿a que no os habíais parado a pensar de dónde viene?

Tortilla de patata con cebolla x Laura Gispert
PUES ALLÁ VAMOS
Como podíamos imaginar la tortilla de patata se inventa en un momento de «necesidad» al fin y al cabo, los productos son básicos y muy fáciles de conseguir en cualquier época del año. Probablemente ni siquiera naciera tal y como es ahora, con ese aspecto redondito, cuidado y jugoso, pero seguro que estaba tan deliciosa como ahora.
UNO, DE APELLIDOS IMPOSIBLES VA LA COSA
El caso es que la primera vez que se habló de tortilla de patata en algún escrito o documento en España fue en 1817. Fue en un texto dirigido a las Cortes de Navarra en el que se hablaba de que los habitantes de Pamplona consumían huevos mezclados con patatas y pan. Algunos sugieren que fue el general Tomás de Zumalacárregui quien inventó la tortilla de patatas «por necesidad», ya que era un plato sencillo y nutritivo capaz de saciar el apetito del ejército carlista.
DOS, ALGUIEN HA ESCRITO UN LIBRO DE HISTORIA SOBRE LA PATATA, SÍ.
En el libro: La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino», escrito por el científico del CSIC Javier López Linaje, se sitúa el origen de la tortilla española en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena en el siglo XVIII. La obra hace referencia a documentos que hablan de la tortilla de patatas en esta localidad en 1798, y atribuye su invención a Joseph de Tena Godoy y al marqués de Robledo.

@mandahuevos
TRES, LA HISTORIA DE LA TORTILLA DE PATATA QUE ABASCAL NO QUIERE QUE SEPAS
La tortilla de patata, también es conocida como tortilla española y es uno de los platos más característicos de nuestra gastronomía. Pero, y si en realidad, estuviéramos engañados… Y NO FUERA «ESPAÑOLA». Hay una tercera teoría que propone que la invención se le debería atribuir al cocinero belga Lancelot de Casteau, que publicó la receta en 1604 y que trabajó como cocinero de tres obispos de la ciudad de Lieja en Bélgica.
Sea como fuere, nos da igual quien la haya inventado, lo importante es que ha llegado hasta nuestros días, y es posiblemente uno de los manjares más sencillos y más agradecidos al paladar.